A pesar del alarmante aumento de la violencia intrafamiliar y de género en el departamento del Meta, la Gobernación ha mostrado una preocupante indiferencia frente a esta crisis. Los datos son contundentes: en 2024, se reportaron 1.278 denuncias por violencia intrafamiliar, 677 por lesiones personales, 278 por delitos sexuales y cinco feminicidios. Sin embargo, no se han implementado estrategias efectivas para reducir estas cifras ni garantizar la seguridad de las mujeres y las familias afectadas.
Es inaceptable que, se perpetúe el abandono institucional en un problema que afecta mayoritariamente a mujeres y niñas. La expectativa de una gobernadora era la de mayor empatía y compromiso con esta causa, pero la realidad muestra lo contrario: las víctimas siguen sin recibir una atención oportuna y efectiva, mientras los agresores siguen actuando con impunidad. No hay suficientes refugios, ni campañas de prevención efectivas, ni una política integral que responda a la magnitud del problema.
El aumento del 22% en los casos de violencia intrafamiliar en 2024 debería haber encendido las alarmas en la administración departamental. En lugar de reforzar las acciones, la respuesta ha sido tibia y burocrática. Mientras otras regiones avanzan en la implementación de medidas contundentes, en el Meta las mujeres siguen esperando acciones reales que les brinden protección y justicia.
La violencia de género no es solo un problema de cifras, es un drama humano que destruye vidas, familias y comunidades. Cada denuncia representa una historia de dolor y desamparo, que la Gobernación ha preferido ignorar. Si la administración actual no toma medidas urgentes, no solo estará fallándole a las mujeres del Meta, sino que se convertirá en cómplice de una realidad que cobra vidas.
Exigimos que la Gobernación actúe con la seriedad que la situación demanda. No más discursos vacíos ni planes sin ejecución. Es momento de destinar recursos, fortalecer instituciones de atención y generar verdaderas estrategias de prevención. No podemos permitir que en el Meta la violencia contra las mujeres siga siendo una estadística sin respuesta.










