El proceso de escrutinio de los votos para la representación de egresados en el Consejo Superior de la Universidad de los Llanos (Unillanos) culminó en medio de un mar de irregularidades, lo que ha generado un fuerte rechazo por parte de la comunidad académica.
La victoria de Camila Arismendi, señalada como la «marioneta» del político Juan Guillermo Zuluaga, ha sido particularmente polémica y ha despertado serias sospechas de fraude.
Los egresados, junto con otros miembros de la comunidad universitaria, exigen una auditoría forense del proceso, así como la intervención de los órganos competentes para aclarar las anomalías que, según ellos, marcaron la elección.
Entre las principales irregularidades, se destaca un concepto técnico emitido por el Comité Técnico Asesor de la universidad, en el que se advierte que el software utilizado para el conteo de votos no cumple con las condiciones de transparencia necesarias. A pesar de la gravedad de esta observación, la universidad no ha proporcionado una respuesta oficial.
Además, se ha denunciado una inconsistencia alarmante: el código fuente del software presentado por la mañana era diferente al que se mostró por la tarde, sin que hasta el momento la universidad haya dado una explicación clara sobre este cambio no notificado ni justificado ante los candidatos y egresados. Esta situación pone en duda la transparencia y la imparcialidad del proceso electoral.
La situación se agrava con las denuncias de que varios funcionarios públicos, incluido el rector de la universidad, habrían realizado campaña en favor de Arismendi. Estas acciones han sido señaladas por estudiantes, egresados y medios de comunicación a través de las redes sociales, lo que incrementa las sospechas de manipulación electoral.
Otro elemento crítico fue la falta de tiempo para realizar una adecuada pedagogía electoral, lo que impidió que muchos egresados conocieran cómo ejercer su derecho al voto de manera correcta.
Finalmente, la plataforma utilizada para la votación presentó múltiples fallos, que podrían estar relacionados con el cambio en el código fuente del software. Muchos egresados reportaron problemas con las preguntas de validación, correos electrónicos incorrectos y contraseñas que no correspondían, lo que violó su derecho a participar en el proceso electoral.
La comunidad universitaria, incluyendo estudiantes, profesores, cuerpo administrativo y egresados, permanece en alerta, esperando las aclaraciones necesarias y los pasos a seguir en esta controversia, que pone en duda la legitimidad del proceso electoral y la representación de los egresados en el Consejo Superior de Unillanos.










